o de hacer muy bien la pretemporada y no le doy tanta importancia a los amistosos. Hago más hincapié en la preparación, que es la base para estar bien todo el año". Ariel Ortega habla de fútbol. Porque cuando habla de fútbol, es feliz. Ortega aparece como un superhéroe y, en su primer partido como titular luego de la última recaída, clava el empate en el minuto 92. Y sonríe. Ortega se muestra, en algún modo, curtido por los comentarios, pero los enfrenta con hombría. "Trato de no mirar, leer o escuchar cuando opinan, porque hay cosas que hieren y duelen muchisimo. Pero hay mucha gente que opina muy bien". Ortega, también mira hacia adelante. Y empieza a darle forma a la fecha de vencimiento de su magia. "Mi deseo es seguir en River por mucho tiempo. Ya lo dije, me quiero retirar acá. Tengo contrato hasta junio (de 2010) y ojalá que la dirigencia que asuma me dé la posibilidad de seguir uno o dos años más. Tengo proyectos para después, claro, pero me los guardo para mí. Por ahí poner una escuela de fútbol... Pero por ahora quiero disfrutar de esto, tengo claro que me quedan dos años más de fútbol y después... Después habrá otra cosa". Del pasado al futuro. Y de ahí, al presente. Porque el Burrito se detiene para avisar que, según su visión, "necesitamos refuerzos, para mejorar, porque no nos gusta estar ene sta situación". Y también para elogiar a Almeyda, en una sentencia que lo lleva justamente a hacer una radiografía de varios futbolistas que en el último tiempo pasaron sin pena ni gloria por el club: "Lo del Pelado es increíble, después de tanto tiempo sin jugar, correr como lo hace... Pasa por el amor propio de cada uno. A mí me encanta jugar y ganar, hay muchisimos pibes que tienen muchisimas condiciones pero por ahí les falta amor propio. Hay muchísimos que han pasado y han desperdiciado la oportunidad, jugadores que tenían condiciones como para jugar en el Real Madrid, pero con eso no te alcanza, necesitás sacrificio y amor propio", contó en Un buen momento, por radio La Red.
lunes 30 de noviembre de 2009
Me quedan dos años
La magia tiene fecha de vencimiento: Ariel Ortega empieza a observar el futuro después del fútbol. "Por ahora quiero disfrutar de esto, después ya habrá otra cosa", explicó. También elogió a Almeyda y avisó que "necesitamos refuerzos". Y más."Hoy, si no te preparás bien, es muy difícil jugar en el futbol actual, y más en el argentino, donde hay un roce permanente. Siempre trat
o de hacer muy bien la pretemporada y no le doy tanta importancia a los amistosos. Hago más hincapié en la preparación, que es la base para estar bien todo el año". Ariel Ortega habla de fútbol. Porque cuando habla de fútbol, es feliz. Ortega aparece como un superhéroe y, en su primer partido como titular luego de la última recaída, clava el empate en el minuto 92. Y sonríe. Ortega se muestra, en algún modo, curtido por los comentarios, pero los enfrenta con hombría. "Trato de no mirar, leer o escuchar cuando opinan, porque hay cosas que hieren y duelen muchisimo. Pero hay mucha gente que opina muy bien". Ortega, también mira hacia adelante. Y empieza a darle forma a la fecha de vencimiento de su magia. "Mi deseo es seguir en River por mucho tiempo. Ya lo dije, me quiero retirar acá. Tengo contrato hasta junio (de 2010) y ojalá que la dirigencia que asuma me dé la posibilidad de seguir uno o dos años más. Tengo proyectos para después, claro, pero me los guardo para mí. Por ahí poner una escuela de fútbol... Pero por ahora quiero disfrutar de esto, tengo claro que me quedan dos años más de fútbol y después... Después habrá otra cosa". Del pasado al futuro. Y de ahí, al presente. Porque el Burrito se detiene para avisar que, según su visión, "necesitamos refuerzos, para mejorar, porque no nos gusta estar ene sta situación". Y también para elogiar a Almeyda, en una sentencia que lo lleva justamente a hacer una radiografía de varios futbolistas que en el último tiempo pasaron sin pena ni gloria por el club: "Lo del Pelado es increíble, después de tanto tiempo sin jugar, correr como lo hace... Pasa por el amor propio de cada uno. A mí me encanta jugar y ganar, hay muchisimos pibes que tienen muchisimas condiciones pero por ahí les falta amor propio. Hay muchísimos que han pasado y han desperdiciado la oportunidad, jugadores que tenían condiciones como para jugar en el Real Madrid, pero con eso no te alcanza, necesitás sacrificio y amor propio", contó en Un buen momento, por radio La Red.
o de hacer muy bien la pretemporada y no le doy tanta importancia a los amistosos. Hago más hincapié en la preparación, que es la base para estar bien todo el año". Ariel Ortega habla de fútbol. Porque cuando habla de fútbol, es feliz. Ortega aparece como un superhéroe y, en su primer partido como titular luego de la última recaída, clava el empate en el minuto 92. Y sonríe. Ortega se muestra, en algún modo, curtido por los comentarios, pero los enfrenta con hombría. "Trato de no mirar, leer o escuchar cuando opinan, porque hay cosas que hieren y duelen muchisimo. Pero hay mucha gente que opina muy bien". Ortega, también mira hacia adelante. Y empieza a darle forma a la fecha de vencimiento de su magia. "Mi deseo es seguir en River por mucho tiempo. Ya lo dije, me quiero retirar acá. Tengo contrato hasta junio (de 2010) y ojalá que la dirigencia que asuma me dé la posibilidad de seguir uno o dos años más. Tengo proyectos para después, claro, pero me los guardo para mí. Por ahí poner una escuela de fútbol... Pero por ahora quiero disfrutar de esto, tengo claro que me quedan dos años más de fútbol y después... Después habrá otra cosa". Del pasado al futuro. Y de ahí, al presente. Porque el Burrito se detiene para avisar que, según su visión, "necesitamos refuerzos, para mejorar, porque no nos gusta estar ene sta situación". Y también para elogiar a Almeyda, en una sentencia que lo lleva justamente a hacer una radiografía de varios futbolistas que en el último tiempo pasaron sin pena ni gloria por el club: "Lo del Pelado es increíble, después de tanto tiempo sin jugar, correr como lo hace... Pasa por el amor propio de cada uno. A mí me encanta jugar y ganar, hay muchisimos pibes que tienen muchisimas condiciones pero por ahí les falta amor propio. Hay muchísimos que han pasado y han desperdiciado la oportunidad, jugadores que tenían condiciones como para jugar en el Real Madrid, pero con eso no te alcanza, necesitás sacrificio y amor propio", contó en Un buen momento, por radio La Red.
sábado 28 de noviembre de 2009
Rendidos a sus pies
Gracias a Ortega, River le empató al final a Estudiantes. El Burrito, en su vuelta a los 11, otra vez fue el héroe. ¿Se viene su película...?
Ante todo, que quede claro: esta crónica ya fue escrita. Un millón de veces la habrás leído y un millón de veces compraste el diario por esto, sólo por él. Ortega se plagia a sí mis
mo, pero nunca cansa. Ortega confiesa que llora cuando está solo, pero hace llorar cuando lo rodea una multitud. Ortega es una inagotable máquina de generar emociones, es un hombre destinado a las grandes historias, a un guión épico, para los elegidos. ¿O acaso sólo Palermo merece una película?Esta escena termina con un River que empata y con un Burrito que es el principal triunfador. Es una caricia más en su exhaustiva lucha contra lo que todos saben. El lo sabe y Almeyda también. Por eso, cuando se encaminan rumbo al vestuario y la platea San Martín explota con el "Orteeeega, Orteeeega", el Pelado levanta sus brazos pidiendo que no afloje ese grito que fue de guerra en épocas de exilio. Ahora, el 10 está en el lugar donde es feliz, donde hace feliz a tantos, donde ya tiene comprado y nadie podrá sacarle el traje de héroe, de San Salvador de Jujuy.¿Que cualquiera mete un gol a centímetros de la línea? Puede ser. Pero no un gol así. Porque no cualquiera está ahí en el segundo minuto de descuento. Ortega sí y eso lo hace distinto. Es él quien la empuja, quien vuelve a sonreír después de tantas pálidas, de 90 y pico de minutos a cara de perro. Porque hasta su gol, Ariel estuvo más metido en el roce que en los chiches. Discutió con Braña, también con Desábato y hasta taló a su amigo Verón. "Se luchó mucho pero con lealtad. Estudiantes es un gran equipo, por algo va al Mundial de clubes, pero nosotros nunca bajamos los brazos y siempre fuimos en busca del empate. Por suerte llegó", contó el Burrito, quien no jugaba de titular desde el 28 de octubre (2-0 a Argentinos) y hacía más de dos meses que no completaba un partido (0-1 ante Arsenal). Y éste, como para darle más razones de existir a la película, era el 300 de su carrera en clubes argentinos, es decir, contando los de Newell's.Pensar que hace apenas un mes Ortega no descartaba colgar las botas. Y ahora vuelve a festejar, grita por segunda vez en el torneo, en el epílogo como con Chacarita (toque mágico del 4-3) y nuevamente recibe el abrazo del viejo en el vestuario. "Siempre quiero meter un gol, pero hacerlo sobre el final es una sensación única. Igual, la emoción es de todos: dejamos el alma", explica. -¿Te querías abrazar con todo el mundo?-No, si estaba fusilado...
mo, pero nunca cansa. Ortega confiesa que llora cuando está solo, pero hace llorar cuando lo rodea una multitud. Ortega es una inagotable máquina de generar emociones, es un hombre destinado a las grandes historias, a un guión épico, para los elegidos. ¿O acaso sólo Palermo merece una película?Esta escena termina con un River que empata y con un Burrito que es el principal triunfador. Es una caricia más en su exhaustiva lucha contra lo que todos saben. El lo sabe y Almeyda también. Por eso, cuando se encaminan rumbo al vestuario y la platea San Martín explota con el "Orteeeega, Orteeeega", el Pelado levanta sus brazos pidiendo que no afloje ese grito que fue de guerra en épocas de exilio. Ahora, el 10 está en el lugar donde es feliz, donde hace feliz a tantos, donde ya tiene comprado y nadie podrá sacarle el traje de héroe, de San Salvador de Jujuy.¿Que cualquiera mete un gol a centímetros de la línea? Puede ser. Pero no un gol así. Porque no cualquiera está ahí en el segundo minuto de descuento. Ortega sí y eso lo hace distinto. Es él quien la empuja, quien vuelve a sonreír después de tantas pálidas, de 90 y pico de minutos a cara de perro. Porque hasta su gol, Ariel estuvo más metido en el roce que en los chiches. Discutió con Braña, también con Desábato y hasta taló a su amigo Verón. "Se luchó mucho pero con lealtad. Estudiantes es un gran equipo, por algo va al Mundial de clubes, pero nosotros nunca bajamos los brazos y siempre fuimos en busca del empate. Por suerte llegó", contó el Burrito, quien no jugaba de titular desde el 28 de octubre (2-0 a Argentinos) y hacía más de dos meses que no completaba un partido (0-1 ante Arsenal). Y éste, como para darle más razones de existir a la película, era el 300 de su carrera en clubes argentinos, es decir, contando los de Newell's.Pensar que hace apenas un mes Ortega no descartaba colgar las botas. Y ahora vuelve a festejar, grita por segunda vez en el torneo, en el epílogo como con Chacarita (toque mágico del 4-3) y nuevamente recibe el abrazo del viejo en el vestuario. "Siempre quiero meter un gol, pero hacerlo sobre el final es una sensación única. Igual, la emoción es de todos: dejamos el alma", explica. -¿Te querías abrazar con todo el mundo?-No, si estaba fusilado... martes 24 de noviembre de 2009
Después que pasan las cosas, me da vergüenza
El Burrito le abrió su corazón a Olé y contó que llora cuando está solo, que no convive todo el tiempo con su adicción y que, por sus hijos, le preocupa lo que se diga.-¿Volviste a ser feliz?-Siempre soy feliz jugando al fútbol. Es lo que más disfruto. -¿Pero cómo tomás que tus problemas personales se reflejen constantemente en los medios?-Cuando no hay mala leche, no me molesta. Soy un persona
pública, uno de los jugadores más representativos de River y es normal que se trate mi tema o se hable... demasiado. Pero cuando se ensañan con buscarle la vuelta... Soy una persona que tiene problemas, como cualquiera. Y trato de resolverlos lo mejor que puedo. Tengo tres hijos, señora, amigos, padres, hermanas, que son a los que más les duelen las críticas. Yo hace mucho tiempo que estoy en esto y sé cómo es.-¿Ya estás blindado?-No, blindado no estoy. Tengo sentimientos y me duelen muchas críticas. Con el tiempo te haces más duro, aguantás más, pero duele, eh.El Ariel Ortega que habla no es el que aparece sonriente en uno de los plasmas de la confitería del Sheraton. El que se abre ante Olé es otro Burrito: intimo, sincero y dispuesto a responder todo.-Amagaste con retirarte. ¿Lo pensaste en serio? -No, fue un momento de calentura, de impotencia. Uno tiene problemas personales, cosas que le pasan en la vida y me descargué. Dije: "Chau, que se vaya todo al carajo...".-Para que hayas dejado una concentración tuvo que haber sido grave.-Fueron cosas que me pasaron. Por suerte, quedaron atrás. Ahora estoy mejor, contento, soy el de siempre. No es que convivo todo el tiempo con ese tema. Me conocen, saben que soy una persona tranquila, con mis temas y nada más. No hay que darle vueltas. Vivo mi vida con mis hijos, con mi familia. Y tengo momentos de tristeza como cualquiera.-¿Asumiste que Astrada te esté mirando de cerca y espere un cambio en estas actitudes?-Está bien, por supuesto. Porque hay un grupo atrás que se merece respeto. Y yo trato de respetarlo. No es que todo tiene que girar alrededor mío. -¿Realmente aceptás que sea así la situación o a veces decís "pará, que yo soy Ortega"?-¡Nooo! ¿Estás loco? Nunca, jamás. Al contrario, después que pasan las cosas, me siento mal. Me duele. Me da vergüenza. Cometer esos errores cuando hay un grupo alrededor... No soy un tenista o boxeador: acá hay 30 jugadores y una institución que se merece respeto. Pero...-...-Pero soy un ser humano que se equivoca.-¿Cuánto te ayudaron los consejos de Almeyda?-Mucho. Tengo la suerte de tener compañeros que se comportaron diez puntos. También el cuerpo técnico. Por eso es que me duele, y cuando jugamos y no ganamos, me digo "¡¿Cómo no hice un gol?!". Me da impotencia. Soy una persona positiva y trato de darle para adelante. Quiero seguir jugando.-Por los que se acercan, por las malas juntas, ¿es complicado ser Ortega?-No se me acerca mucha gente. Soy solitario. Muchos piensan que ando con un grupo de gente, que tengo un montón de amigos. No. Ando solo. Los pibes me conocen porque siempre fui así. Con mis amigos y compañeros, jodo, soy alegre, divertido. Pero si se me acerca alguien que no conozco, aunque parezca antipático, no le doy bola.-¿Y cómo te descargás? ¿Hablás con alguien, llorás o te lo guardás aunque lastime por dentro?-Cuando estoy mal, me aferro a mis hijos, a mi señora, llamo a algún amigo de mi pueblo... Con el Pelado (Almeyda) también hablamos mucho. Al que le tengo confianza, le cuento cosas. Me descargo así. Y también llorando. Cuando estoy solo, lloro. Muchas veces dicen que te hace bien, ¿no? Bueno, yo me descargo como puedo. Trato de salir adelante.-¿Confías en la ayuda de un psicólogo para un tratamiento o lo querés solucionar por las tuyas?-No, no... Respeto todo ese tema de psicólogos y psiquiatras, pero... Es algo personal, me choca. No quiero hablar mucho porque opina gente que no tiene idea de lo que me pasa. Yo no te puedo decir a vos lo que te pasa en tu casa. Muchas personas tienen problemas pero no saltan a la vista porque no son tan conocidas. Y cuando salen cosas a mí me duele por mis hijos. Los chicos de ahora no son como cuando yo tenía seis o siete años: hoy prendés la computadora, ponés Ariel Ortega y te saltan dos mil millones de cosas. Aunque ellos saben cómo soy, que trato de ser un buen padre, que los acompaño. -¿River tiene que meterse en tu problema o es algo que tenés que resolver solo?-Soy solitario en mi personalidad, pero hay gente que está a mi lado y quiere ayudarme. No es que estoy solo en la vida. Todo el mundo dice que hay que ayudarme, pero hay gente que no se tiene que meter. Ayudarme es no meterse. ¿O vos le vas a pedir ayuda a alguien que no conocés?-¿Te ayudó Astrada al hacerte jugar?-Sí. Lo necesitaba.-¿Esperabas que fuera tan rápido o te veías entrando apenas diez minutos?-Era lo de menos. Cuando Leo me mandó a calentar, no me había dado cuenta de lo que le pasaba a Marcelo. Tenía muchas ganas de jugar y lo disfruté muchísimo, aunque el resultado me amargó un poco. -¿La noche hubiera sido redonda si entraba alguna de las tres situaciones de gol que tuviste?-Obvio. La del tiro libre fue la mejor... En una quise definir rápido y en la otra, me quedó el rebote ahí, como que me sorprendí, y cuando quise patear me tropecé. Pero lo importante fue estar de nuevo ahí, con mis compañeros. -¿Sentís que vas mejorando tu nivel?-Sí, sí. La semana pasada me entrené muy bien, fueron las mejores prácticas que hice en los últimos tiempos. Me sentí suelto y por eso estoy contento. También por los hinchas de River. Les quiero agradecer, siempre están y cada día me sorprenden más. -¿Y al equipo cómo lo ves: mejor o peor?-Mejoró muchísimo, pero nos falta regularidad. Mejoramos un tiempo y jugamos mal el otro. No completamos 90 minutos siendo superiores al rival. Jugamos bien por pasajes. Pero tenemos que llegar a ser contundentes y no cometer tantos errores.-¿Sentís que tenés que pelear el puesto o que lo tenés asegurado?-¿La verdad? Creo que si estoy bien, si hago la diferencia, voy a jugar.-¿Y si no estás bien?-No voy a jugar. Acá siempre fue así: tiene que jugar el que está mejor, se llame como se llame.-Ahora que se vienen las elecciones y suenan nombres de posibles técnicos, ¿te preocupa la continuidad de Astrada?-¡Leo nació en el club! No lo había tenido, pero por cómo trabaja, por la idea que tiene, por estar pendiente de las Inferiores, por conocer el club, ojalá que siga y que podamos ganar el campeonato que viene. -¿Se va a ver otro River en el 2010?-En el torneo que viene vamos a estar muchísimo mejor. Con los refuerzos, va a ser un River distinto.-¿Te molesta mirar la tabla de promedios o que se hable de la Promo?-River piensa en ganar campeonatos. Y el torneo que viene lo vamos a pelear.
pública, uno de los jugadores más representativos de River y es normal que se trate mi tema o se hable... demasiado. Pero cuando se ensañan con buscarle la vuelta... Soy una persona que tiene problemas, como cualquiera. Y trato de resolverlos lo mejor que puedo. Tengo tres hijos, señora, amigos, padres, hermanas, que son a los que más les duelen las críticas. Yo hace mucho tiempo que estoy en esto y sé cómo es.-¿Ya estás blindado?-No, blindado no estoy. Tengo sentimientos y me duelen muchas críticas. Con el tiempo te haces más duro, aguantás más, pero duele, eh.El Ariel Ortega que habla no es el que aparece sonriente en uno de los plasmas de la confitería del Sheraton. El que se abre ante Olé es otro Burrito: intimo, sincero y dispuesto a responder todo.-Amagaste con retirarte. ¿Lo pensaste en serio? -No, fue un momento de calentura, de impotencia. Uno tiene problemas personales, cosas que le pasan en la vida y me descargué. Dije: "Chau, que se vaya todo al carajo...".-Para que hayas dejado una concentración tuvo que haber sido grave.-Fueron cosas que me pasaron. Por suerte, quedaron atrás. Ahora estoy mejor, contento, soy el de siempre. No es que convivo todo el tiempo con ese tema. Me conocen, saben que soy una persona tranquila, con mis temas y nada más. No hay que darle vueltas. Vivo mi vida con mis hijos, con mi familia. Y tengo momentos de tristeza como cualquiera.-¿Asumiste que Astrada te esté mirando de cerca y espere un cambio en estas actitudes?-Está bien, por supuesto. Porque hay un grupo atrás que se merece respeto. Y yo trato de respetarlo. No es que todo tiene que girar alrededor mío. -¿Realmente aceptás que sea así la situación o a veces decís "pará, que yo soy Ortega"?-¡Nooo! ¿Estás loco? Nunca, jamás. Al contrario, después que pasan las cosas, me siento mal. Me duele. Me da vergüenza. Cometer esos errores cuando hay un grupo alrededor... No soy un tenista o boxeador: acá hay 30 jugadores y una institución que se merece respeto. Pero...-...-Pero soy un ser humano que se equivoca.-¿Cuánto te ayudaron los consejos de Almeyda?-Mucho. Tengo la suerte de tener compañeros que se comportaron diez puntos. También el cuerpo técnico. Por eso es que me duele, y cuando jugamos y no ganamos, me digo "¡¿Cómo no hice un gol?!". Me da impotencia. Soy una persona positiva y trato de darle para adelante. Quiero seguir jugando.-Por los que se acercan, por las malas juntas, ¿es complicado ser Ortega?-No se me acerca mucha gente. Soy solitario. Muchos piensan que ando con un grupo de gente, que tengo un montón de amigos. No. Ando solo. Los pibes me conocen porque siempre fui así. Con mis amigos y compañeros, jodo, soy alegre, divertido. Pero si se me acerca alguien que no conozco, aunque parezca antipático, no le doy bola.-¿Y cómo te descargás? ¿Hablás con alguien, llorás o te lo guardás aunque lastime por dentro?-Cuando estoy mal, me aferro a mis hijos, a mi señora, llamo a algún amigo de mi pueblo... Con el Pelado (Almeyda) también hablamos mucho. Al que le tengo confianza, le cuento cosas. Me descargo así. Y también llorando. Cuando estoy solo, lloro. Muchas veces dicen que te hace bien, ¿no? Bueno, yo me descargo como puedo. Trato de salir adelante.-¿Confías en la ayuda de un psicólogo para un tratamiento o lo querés solucionar por las tuyas?-No, no... Respeto todo ese tema de psicólogos y psiquiatras, pero... Es algo personal, me choca. No quiero hablar mucho porque opina gente que no tiene idea de lo que me pasa. Yo no te puedo decir a vos lo que te pasa en tu casa. Muchas personas tienen problemas pero no saltan a la vista porque no son tan conocidas. Y cuando salen cosas a mí me duele por mis hijos. Los chicos de ahora no son como cuando yo tenía seis o siete años: hoy prendés la computadora, ponés Ariel Ortega y te saltan dos mil millones de cosas. Aunque ellos saben cómo soy, que trato de ser un buen padre, que los acompaño. -¿River tiene que meterse en tu problema o es algo que tenés que resolver solo?-Soy solitario en mi personalidad, pero hay gente que está a mi lado y quiere ayudarme. No es que estoy solo en la vida. Todo el mundo dice que hay que ayudarme, pero hay gente que no se tiene que meter. Ayudarme es no meterse. ¿O vos le vas a pedir ayuda a alguien que no conocés?-¿Te ayudó Astrada al hacerte jugar?-Sí. Lo necesitaba.-¿Esperabas que fuera tan rápido o te veías entrando apenas diez minutos?-Era lo de menos. Cuando Leo me mandó a calentar, no me había dado cuenta de lo que le pasaba a Marcelo. Tenía muchas ganas de jugar y lo disfruté muchísimo, aunque el resultado me amargó un poco. -¿La noche hubiera sido redonda si entraba alguna de las tres situaciones de gol que tuviste?-Obvio. La del tiro libre fue la mejor... En una quise definir rápido y en la otra, me quedó el rebote ahí, como que me sorprendí, y cuando quise patear me tropecé. Pero lo importante fue estar de nuevo ahí, con mis compañeros. -¿Sentís que vas mejorando tu nivel?-Sí, sí. La semana pasada me entrené muy bien, fueron las mejores prácticas que hice en los últimos tiempos. Me sentí suelto y por eso estoy contento. También por los hinchas de River. Les quiero agradecer, siempre están y cada día me sorprenden más. -¿Y al equipo cómo lo ves: mejor o peor?-Mejoró muchísimo, pero nos falta regularidad. Mejoramos un tiempo y jugamos mal el otro. No completamos 90 minutos siendo superiores al rival. Jugamos bien por pasajes. Pero tenemos que llegar a ser contundentes y no cometer tantos errores.-¿Sentís que tenés que pelear el puesto o que lo tenés asegurado?-¿La verdad? Creo que si estoy bien, si hago la diferencia, voy a jugar.-¿Y si no estás bien?-No voy a jugar. Acá siempre fue así: tiene que jugar el que está mejor, se llame como se llame.-Ahora que se vienen las elecciones y suenan nombres de posibles técnicos, ¿te preocupa la continuidad de Astrada?-¡Leo nació en el club! No lo había tenido, pero por cómo trabaja, por la idea que tiene, por estar pendiente de las Inferiores, por conocer el club, ojalá que siga y que podamos ganar el campeonato que viene. -¿Se va a ver otro River en el 2010?-En el torneo que viene vamos a estar muchísimo mejor. Con los refuerzos, va a ser un River distinto.-¿Te molesta mirar la tabla de promedios o que se hable de la Promo?-River piensa en ganar campeonatos. Y el torneo que viene lo vamos a pelear.
lunes 23 de noviembre de 2009
El eterno regreso
El Burrito volvió después de tres partidos sin jugar y brindó algunos destellos de calidad. Sobre el final, un tiro libre suyo estuvo a punto de darle la victoria a River, pero Nelson Ibáñez y el travesaño se lo impidieron.Llegó al Mundialista con u
n rostro demasiado serio, sin charlar con sus compañeros entre el trayecto que separaba al micro de River del vestuario visitante. Ariel Ortega sabía que el hecho de ir al banco de suplentes no le garantizaba minutos de juego y eso le generaba cierta preocupación, pero la noche mendocina le dio la bienvenida luego de la ausencia frente a Lanús, Newell's Old Boys y Atlético Tucumán.A los 30 minutos del primer tiempo, Marcelo Gallardo tuvo que abandonar el campo de juego a raíz de una molestia en el gemelo izquierdo. El Burrito, que fue ovacionado por los fanáticos de River y recibió insultos de algunos simpatizantes de Godoy Cruz, reemplazó al Muñeco y enseguida tomó contacto con la pelota para entregársela a Diego Buonanotte. El Enano fue el principal socio del ídolo, que se llevó por delante el balón tras un mano a mano entre Ibáñez y el pibe de Teodelina.Ortega tuvo otra chance para que su regreso fuera de la mejor manera: a los 39', Buonanotte lo dejó cara a cara con el "1" local y el derechazo se fue cerca del poste derecho. Ariel participó permanentemente del juego ofensivo e incluso colaboró en la recuperación. Cumplió un trabajo discreto y, cuando iban 46 del complemento, contó con otra oportunidad: un tiro libre que se dirigía hacia el ángulo superior derecho fue desviado por el arquero de Godoy Cruz, para luego dar en el travesaño.Lamentablemente, el Burrito se quedó con las ganas de marcar el gol del triunfo para River. De todas formas, logró darse el gusto de volver a defender la camiseta de sus amores tras varias semanas excluido. Después del empate, Ortega tuvo que ir al antidoping junto con el Keko Villalva y ambos jugadores fueron los últimos en marcharse del Malvinas Argentinas, pasada la medianoche. Ahora, el deseo del jujeño es recuperar la continuidad que necesita para ser feliz.
n rostro demasiado serio, sin charlar con sus compañeros entre el trayecto que separaba al micro de River del vestuario visitante. Ariel Ortega sabía que el hecho de ir al banco de suplentes no le garantizaba minutos de juego y eso le generaba cierta preocupación, pero la noche mendocina le dio la bienvenida luego de la ausencia frente a Lanús, Newell's Old Boys y Atlético Tucumán.A los 30 minutos del primer tiempo, Marcelo Gallardo tuvo que abandonar el campo de juego a raíz de una molestia en el gemelo izquierdo. El Burrito, que fue ovacionado por los fanáticos de River y recibió insultos de algunos simpatizantes de Godoy Cruz, reemplazó al Muñeco y enseguida tomó contacto con la pelota para entregársela a Diego Buonanotte. El Enano fue el principal socio del ídolo, que se llevó por delante el balón tras un mano a mano entre Ibáñez y el pibe de Teodelina.Ortega tuvo otra chance para que su regreso fuera de la mejor manera: a los 39', Buonanotte lo dejó cara a cara con el "1" local y el derechazo se fue cerca del poste derecho. Ariel participó permanentemente del juego ofensivo e incluso colaboró en la recuperación. Cumplió un trabajo discreto y, cuando iban 46 del complemento, contó con otra oportunidad: un tiro libre que se dirigía hacia el ángulo superior derecho fue desviado por el arquero de Godoy Cruz, para luego dar en el travesaño.Lamentablemente, el Burrito se quedó con las ganas de marcar el gol del triunfo para River. De todas formas, logró darse el gusto de volver a defender la camiseta de sus amores tras varias semanas excluido. Después del empate, Ortega tuvo que ir al antidoping junto con el Keko Villalva y ambos jugadores fueron los últimos en marcharse del Malvinas Argentinas, pasada la medianoche. Ahora, el deseo del jujeño es recuperar la continuidad que necesita para ser feliz.
sábado 21 de noviembre de 2009
Cambiate que entrás
Ortega consiguió el OK de Astrada y se concentró para viajar a Mendoza. Aunque viene de gastarla en la semana y el técnico no definió quién acompañará arriba a Buonanotte, el Burrito estaría en el banco. El Jefe le levantó la veda.Después de 20 días en el purgatorio, Ariel Ortega recibió la indulgencia de Astrada y fue incluido en la lista de concentrados para el partido de mañana contra Godoy Cruz.
Aliviado por haber cumplido la penitencia por su "autodesafectación" de la concentración en vísperas del encuentro contra Lanús, y ya más repuesto anímicamente tras sus problemas personales, el Burrito vuelve a tener una oportunidad ante la consideración del Jefe. ¿Pero estará de entrada? Por el momento, la idea del Negro es no acelerar su vuelta ni mostrarse demasiado benévolo con el jujeño. En otras palabras: quiere que el Burrito viaje, que se sienta importante junto al grupo, pero que vaya al banco y haga méritos (sobre todo fuera de la cancha) para recuperar la titularidad. Como punta de partida, entonces, el DT optó por un gesto contundente: a menos de 24 horas del golazo (caricia al ángulo izquierdo de Vega) que metió el jueves en la práctica ante los titulares, le hizo un mimo, un guiño en forma de citación. Ahora le toca responder a Ariel.La pesadilla vivida en Núñez recientemente con el Ortega-gate parece diluirse -al menos superficialmente- con el paso de los días. Atrás quedó la charla del futbolista con el cuerpo técnico la noche del viernes 30 de octubre, cuando confesó angustiado que se iba de la concentración, que estaba muy mal de ánimo y que no sabía si seguiría jugando. En adelante, se repitieron las charlas con sus compañeros más cercanos, los consejos para que empezara un tratamiento, el asesoramiento para que se apoye en un psicólogo. En definitiva, que se rehabilitara en serio y priorizara su salud por encima de su carrera. "Hay cambios, pero sabemos que no es algo que se soluciona en dos días, depende de él, de su fuerza de voluntad", confiaron desde el entorno del DT. Con Ortega fuera de las concentraciones, River cayó con el equipo de Zubeldía, perdió contra Newell's en Rosario y festejó frente a Atlético Tucumán. Sin él, desaprovechó minutos Fabbiani, se le abrió un hueco a Rosales y volvió a gritar el Keko Villalva (potenciado por su dupla con Buonanotte). ¿Y ahora? Determinado el sistema de juego (4-3-1-2) del Jefe, el jujeño tendrá que pelear por un lugar en el ataque al lado del Enano. No será fácil. Para nada. Aunque tampoco imposible tratándose del Burrito. Es más, tan importante es hoy el aspecto anímico que Astrada no considera un detalle menor llevarlo a Mendoza, el lugar en el que el 10 se refugió futbolísticamente cuando el año pasado dejó River. Ahí, aunque su performance en Independiente Rivadavia estuvo lejos de la expectativa que generó su llegada, recibió el cariño de los hinchas de la Lepra y, obviamente, de los muchos riverplatenses que viven en esa provincia y que mañana sueñan con volver a verlo en plenitud. Mientras tanto, Ortega mostró otra vez su sonrisa. Aquella que había perdido en sus días de sufrimiento. La misma que tanto desea ver la gente y un Jefe que lo cuida bien de cerca. Cambiate que entrás.
Aliviado por haber cumplido la penitencia por su "autodesafectación" de la concentración en vísperas del encuentro contra Lanús, y ya más repuesto anímicamente tras sus problemas personales, el Burrito vuelve a tener una oportunidad ante la consideración del Jefe. ¿Pero estará de entrada? Por el momento, la idea del Negro es no acelerar su vuelta ni mostrarse demasiado benévolo con el jujeño. En otras palabras: quiere que el Burrito viaje, que se sienta importante junto al grupo, pero que vaya al banco y haga méritos (sobre todo fuera de la cancha) para recuperar la titularidad. Como punta de partida, entonces, el DT optó por un gesto contundente: a menos de 24 horas del golazo (caricia al ángulo izquierdo de Vega) que metió el jueves en la práctica ante los titulares, le hizo un mimo, un guiño en forma de citación. Ahora le toca responder a Ariel.La pesadilla vivida en Núñez recientemente con el Ortega-gate parece diluirse -al menos superficialmente- con el paso de los días. Atrás quedó la charla del futbolista con el cuerpo técnico la noche del viernes 30 de octubre, cuando confesó angustiado que se iba de la concentración, que estaba muy mal de ánimo y que no sabía si seguiría jugando. En adelante, se repitieron las charlas con sus compañeros más cercanos, los consejos para que empezara un tratamiento, el asesoramiento para que se apoye en un psicólogo. En definitiva, que se rehabilitara en serio y priorizara su salud por encima de su carrera. "Hay cambios, pero sabemos que no es algo que se soluciona en dos días, depende de él, de su fuerza de voluntad", confiaron desde el entorno del DT. Con Ortega fuera de las concentraciones, River cayó con el equipo de Zubeldía, perdió contra Newell's en Rosario y festejó frente a Atlético Tucumán. Sin él, desaprovechó minutos Fabbiani, se le abrió un hueco a Rosales y volvió a gritar el Keko Villalva (potenciado por su dupla con Buonanotte). ¿Y ahora? Determinado el sistema de juego (4-3-1-2) del Jefe, el jujeño tendrá que pelear por un lugar en el ataque al lado del Enano. No será fácil. Para nada. Aunque tampoco imposible tratándose del Burrito. Es más, tan importante es hoy el aspecto anímico que Astrada no considera un detalle menor llevarlo a Mendoza, el lugar en el que el 10 se refugió futbolísticamente cuando el año pasado dejó River. Ahí, aunque su performance en Independiente Rivadavia estuvo lejos de la expectativa que generó su llegada, recibió el cariño de los hinchas de la Lepra y, obviamente, de los muchos riverplatenses que viven en esa provincia y que mañana sueñan con volver a verlo en plenitud. Mientras tanto, Ortega mostró otra vez su sonrisa. Aquella que había perdido en sus días de sufrimiento. La misma que tanto desea ver la gente y un Jefe que lo cuida bien de cerca. Cambiate que entrás.
viernes 20 de noviembre de 2009
Es Ortega y 19 más
Leonardo Astrada confirmó que el Burrito viajará a Mendoza para visitar a Godoy Cruz. Es el regreso del jujeño a la lista de los concentrados y, después de romperla en la práctica del jueves, busca un lugar en el banco. "El equipo no lo tengo definido. Lo vi trabajar muy bien a Ariel durante la semana. La anterior tambien lo había hecho bien, pero creíamos conveniente esperar un tiempo más. Ahora, por la forma en que lo vimos, es importante que se pueda sumar a la lista de concentrados". Textual de Leonardo Astrada este mediodía. Ariel Ortega vuelve a la lista de concentrados. Bienvenido al tren... Después de su recaída post triunfo frente a Argentinos, el Burrito inició un tratamiento ambulatorio. Habló con Astrada, Hernán Díaz y Almeyda. Se buscó protegerlo, cuidarlo, ayudarlo. Y empezó a ayudarse él mismo. Ahora, está citado para viajar a Mendoza, junto con otros 19 futbolistas, de cara a la visita a Godoy Cruz. No había que apurarse. Así lo dejó en claro el Jefe. "Hace dos o tres semanas que viene trabajando muy bien, se lo ve muy bien de ánimo. Veíamos que en la primera, al verlo bien en lo futbolistico, si le dábamos la posibilidad de estar, era como que él dejaría todo de lado, pero creíamos que era importante que tuviera su descanso necesario. En la medida en que lo veamos como lo venimos viendo, va a tener la posibilidad de estar", se explayó el entrenador. Entonces, sin la presencia de Fabbiani (fatiga muscular) y con la muy probable titularidad de Villalva (Rosales, quien sufrió un golpe en la práctica del jueves, iría al banco), la lista completa de concentrados está integrada por Vega, Navarro, Galmarini, Nicolás Sánchez, Villagra, Orban, Quiroga, Ferrari, Cabral, Domingo, Almeyda, Bou, Gallardo, Giménez, Mauro Díaz, Buonanotte, Rosales, Villalva, Ortega y Roberto Pereyra.
sábado 7 de noviembre de 2009
Este Burro no se empaca
Ortega, afuera de los concentrados, viajó a Rosario y hasta se entrenará. Almeyda irá sobre la hora. Astrada pretendía un gesto. Una reacción. Una muestra de que Ortega quiere sanarse y que está decidido a hacer todos los deberes en búsqueda de una
mejoría. Y el Burro, consciente de ello, no se empacó. Al contrario, no sólo aceptó comenzar un tratamiento contra su adicción al alcohol sino que además viajó a Rosario a pesar de no estar entre los concentrados y hoy piensa entrenarse por la mañana. Sí, compromiso total."No va a estar entre los concentrados. Le va a doler, pero es lo correcto", había anunciado el Jefe tras el entrenamiento del jueves. "Viajo porque me hace bien estar con el equipo", se sumó el jujeño horas más tarde. Por esa razón, ayer no sorprendió verlo irse junto a sus compañeros rumbo a Rosario. Tan bien predispuesto está Ortega por estas horas que hasta acordó con el cuerpo técnico aprovechar la mañana de hoy para realizar algunos ejercicios en solitario. "Ariel está con ganas, se lo nota más entusiasmado. Tenemos que ayudarlo entre todos. Lo importante es que vuelva a sentirse feliz y contenido. Eso está por encima de todos", confió una voz autorizada del vestuario. El mensaje es claro: si el Burrito tiene estabilidad en lo personal, también gozará de ese bienestar desde lo futbolístico.Otro que acompañará al equipo en el Coloso es Matías Almeyda: suspendido por acumulación de amarillas, el Pelado practicará por la mañana en Buenos Aires y luego se irá hacia Rosario para alentar a sus compañeros desde cerca. Está claro que en la cuna de la Bandera, los abanderados del River de Astrada no podían faltar...
mejoría. Y el Burro, consciente de ello, no se empacó. Al contrario, no sólo aceptó comenzar un tratamiento contra su adicción al alcohol sino que además viajó a Rosario a pesar de no estar entre los concentrados y hoy piensa entrenarse por la mañana. Sí, compromiso total."No va a estar entre los concentrados. Le va a doler, pero es lo correcto", había anunciado el Jefe tras el entrenamiento del jueves. "Viajo porque me hace bien estar con el equipo", se sumó el jujeño horas más tarde. Por esa razón, ayer no sorprendió verlo irse junto a sus compañeros rumbo a Rosario. Tan bien predispuesto está Ortega por estas horas que hasta acordó con el cuerpo técnico aprovechar la mañana de hoy para realizar algunos ejercicios en solitario. "Ariel está con ganas, se lo nota más entusiasmado. Tenemos que ayudarlo entre todos. Lo importante es que vuelva a sentirse feliz y contenido. Eso está por encima de todos", confió una voz autorizada del vestuario. El mensaje es claro: si el Burrito tiene estabilidad en lo personal, también gozará de ese bienestar desde lo futbolístico.Otro que acompañará al equipo en el Coloso es Matías Almeyda: suspendido por acumulación de amarillas, el Pelado practicará por la mañana en Buenos Aires y luego se irá hacia Rosario para alentar a sus compañeros desde cerca. Está claro que en la cuna de la Bandera, los abanderados del River de Astrada no podían faltar...
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